¿Aimez-vous Brahms?

Ay, ay, ay, cómo me ha retrasado la Pascua. Bueno, aunque sea ya a última hora no voy a dejar de acordarme de uno de mis amores en música, el bonachón de Johannes Brahms, que tal día como un 3 de abril de 1897 fallecía en Viena a los 64 años.Composer Johannes Brahms and his magnificent beard.

Seguro que recuerdas aquella película protagonizada por Ingrid Bergman, Yves Montand y Anthony Perkins, basada en la novela de François Sagan y dirigida por Anatole Litvak , de título original  ”Aimez-vous Brahms” y que es España se tradujo por “No me digas adios”. Es la historia, que se desarrolla en París, de una mujer de mediana edad, Paula (Ingrid Bergman) se debate entre dos amores, uno maduro (Yves Montand), cuya relación es rutinaria pero al que se siente atada en un estatus social acomodado y  el otro con un joven (Anthony Perkins), el romance prohibido, que le moverá sus sentimientos, que es el que verdaderamente le amará sin reservas, pero que no es bien visto en la sociedad que le rodea y alimenta maliciosos comentarios. Paula se debatirá entre qué elección debe tomar.

Y a qué viene esto a cuento? Pues sencillamente porque la banda sonora está soportada por una maravillosa música de nuestro músico del día :  el tercer movimiento “poco allegretto” de su Sinfonía en Fa nº 3, compuesta en el verano de 1883, cuando Brahms tenía 50 años. Una melodía preciosa presentada por los violonchelos, cargada de un color muy evocador de sentimientos que cada uno hace suyos.

Aquí tienes esta preciosa música, en las prodigiosas manos de manos Wilhelm Furtwängler con la Filarmónica de Berlín, una grabación histórica:

El adolescente Brahms tuvo una existencia muy difícil. La situación económica de su familia era desastrosa y se veía obligado a tocar en varios tugurios sórdidos del barrio de San Pauli de Hamburgo, frecuentado por marineros borrachos que buscaban bebida y sexo. Afortunadamente pudo estudiar con el profesor Marxen con quien adquirió una formación muy sólida, tanto de piano como composición. Brahms tocaba de todo.

Cuando cumple 20 años van a ocurrir dos  un hechos transcendentales:

Brahms en 1853, con 20 años

1º. Conocerá al violinista Joseph Joachim,

que aunque era dos años más joven que Brahms atesoraba gran fama. Los dos jóvenes hicieron una amistad inmediata que se prolongó durante toda su vida, y viajaron por toda Alemania llevando su música e ideas por todos los escenarios. El gran Concierto de Violín en Re está dedicado a Joachim.

Schumann y su esposa Clara Wieck

2º. En octubre visitará a Robert Schumann en su casa de Düsseldorf. Schumann gozaba de un crédito y respeto musical en toda Alemania y estaba considerado como uno de los grandes del Romanticismo alemán, teórico, compositor, pianista, escritor y crítico que fundó uno de los primeros periódicos musicales, el Neue Zeitschrift für Musik en 1834, y también publicó el    Allgemeine Musikalische Zeitung

Brahms se presentó a Schumann con la intención de que conociese alguna de sus composiciones. Se sentó al piano y comenzó su Sonata en Do mayor.

Schumann, entusiasmado salió corriendo a buscar a su mujer Clara : <¡ven pronto, tienes que escuchar esto, es extraordinario, jamás oíste música semejante!>. Brahms continuó tocando una serie de obras hasta tal hora que la señora Schumann le invitó a quedarse a cenar. Este es el inicio de una amistad profunda, total, que duró toda la vida. Schumann moriría en 1856. Brahms estuvo hondamente enamorado de Clara, pero la viuda de Schumann, que era una pianista excepcional, tan importante como cualquier concertista de la época, declinó siempre, con dulzura máxima, las proposiciones de Brahms. Clara Wieck se dedicó a llevar la música de su marido por todos los escenarios con gran éxito.

Brahms seguiría dando conciertos por todo el territorio, una veces solo y otras con su íntimo amigo Joachim. De la colaboración con el violinista nacieron las famosas Danzas Húngaras. Su versión original es para piano a cuatro manos, aunque se hicieron diversas versiones y las que nos han llegado con mayor profusión son en su arreglo orquestal, que se deben a distintos compositores: Schmeling, Parlow, Hidas, Dvorak y sólo 3 de ellas al propio Brahms. Veamos un arreglo de la Danza húngara nº 7, para violín y orquesta con el fantástico Maxim Vengerov.

En 1862 Brahms se establece en Viena y ocupó el cargo de director de la Singakademie.   Su carrera continuó con una regularidad sin mayores sobresaltos, estrenando obras de todo género. A los 50 años ya tenía el aspecto físico con el que más le identificamos, su gran barba, aspecto pesadote, pantalones un poco caídos, rollizo y con un buen cigarro. Hizo grana amistad con Johann Strauss.Johann Strauss II and Johannes Brahms:

Los veranos solía pasarlos en el campo, en  pequeños pueblos, tranquilos, típicos de reposo. Así pasó los veranos de 1886, 87 y 88 en Thun, en Suiza, a orillas del lago del mismo nombre y también pasó otros veranos en el pueblo balneario Bad Ischl en los últimos años de su vida.

Le encantaban los niños y era típica la escena viendo al “tío Bahms” bajando por el camino hacia el pueblo, regalando algunas chucherías a los niños, dándoles algún kreutzer o asustándoles con alguna broma sin transcendencia.

Portrait of Johannes Brahms (Hamburg, 1833-Vienna, 1897), German conductor and composer. Vienna, Haydn-Museum

                                      Thun                                                                                   En su jardín

Con la cantante Alice Barbi en 1892

Aunque solterón a pesar suyo, con dos amores fallidos, Brahms gustaba de buena compañía y flirteos. Aquí le vemos en 1892 con Alice Barbi.

Brahms tuvo una vejez tranquila, con una situación cómoda y el respeto de toda la comunidad musical. La supuesta oposición entre Wagner y Brahms es más producto de sus seguidores o detractores. Ambos se profesaban respeto mutuo, si bien sus estéticas eran muy opuestas. El enfrentamiento más enconado se debe al crítico y escritor Eduard Hanslick que en un principio era un ferviente wagneriano,  pero después cambió de postura oponiéndose abiertamente a las formas dramáticas del autor de Tristán y pronunciándose a favor de las formas más puras de Schumann y Brahms.

En los últimos 6 años su producción se centra en la música de cámara, coral, canciones y piezas de piano de  formas más libres como son el intermezzo, la fantasía  y el capricho. Obras de profunda expresión e intimidad propia del reposo intelectual, madurez, experiencia concentrada y manifestación delicadamente personal.

De esta última etapa destaca su Quinteto en si menor para clarinete y cuarteto de cuerda Op. 115, es una de las obras de todo el repertorio camerístico más intensa, lírica, inspirada y romántica;  y las piezas para piano opus 116 a 119, son esencia pura  de un alma que repasa sosegadamente su existencia. Músicas otoñales de tintes brumosos, finos trazos y colores velados. He aquí una muestra, sólo el primer movimiento del Quinteto, que si pueda parecer un crimen conformarse con esta primera parte,  puedes optar por escucharlo completo eligiendo en las viñetas

Quinteto p/clarinete en si menor, Jerusalem String Quartet, Sharon Kam, Clarinet (13:15)

Intermezzo Op. 118 nº 2 en La mayor – Radu Lupu, piano (5:56)

The great German composer Johannes Brahms (1833 - 1897) later in life.:

El 7 de marzo de 1897 la Sociedad Filarmónica de Viena dirigida por Hans Richter ofreció la Cuarta Sinfonía en mi menor. Brahms estaba en el palco. Los músicos se levantaron al verle al igual que todo el público. No lo podían creer. Una tormenta de aplausos obligó a levantarse a Brahms no sin dificultad. Florence May escribía la crónica: <<las lágrimas corrían por la cara de Brahms, mientras se quedaba de pie en el palco, con el cuerpo enflaquedico, el rostro surcado de arrugas, la expresión tensa y  el cabello blanco>>. Después de cada movimiento el público los aplausos atronaban y se sacudían los pañuelos. Rara vez se presenció en Viena semejante demostración.

Aquel hombrachón, corpulento, se rendía al cáncer de hígado que le consumió y el 3 de abril de 1897 moría en Viena, Johannes Brahms,  a la edad de 64 años.

Nota.-  En una ocasión, a la salida de un concierto se me acercó una persona y me dijo que Brahms no tenía melodías! Le dije : Ya. Me dí la vuelta, escurriendo el bulto, y pensé que este buen hombre o estaba sordo o no estaba en sus cabales.

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